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Descubre qué ver en Santillana del Mar: Guía Completa para Explorar el Tesoro Medieval de Cantabria

Por Rita

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Como afirmó Sartre, el filósofo francés, en su obra «La Náusea»: «una verdadera reliquia en la vida de un hombre«. Y para demostrar que no le faltaba razón, aquí tienes la guía completa de lo más imprescindible para ver y hacer en Santillana del Mar.

¡Bienvenidos a Santillana del Mar!

En la costa occidental de Cantabria, descubrirás uno de los pueblos más bonitos de España. Si aún no lo has visitado, te animamos a explorar este tesoro medieval, cuidadosamente conservado, lleno de encanto y repleto de historia.

Santillana del Mar sobresale como uno de los destinos turísticos más destacados de nuestra provincia. Confieso mi fascinación profunda por este encantador pueblo, designado como conjunto histórico-artístico desde 1886. Desde mi infancia, he paseado por sus callejuelas y disfrutado de sobaos y vasos de leche fresca recién ordeñada, a los pies de la Colegiata de Santa Juliana.

Aunque se le conoce popularmente como la «villa de las tres mentiras» (ni es santa, ni es llana, ni tiene mar), estamos aquí para desmontar al menos dos de esas afirmaciones. La única verdad es que Santillana del Mar no es llana en absoluto. Sus pintorescas calles empedradas son un tanto “pindias”, como solemos decir por aquí. Así que ponte calzado cómodo y prepárate para disfrutar de toda su belleza.

El foco de atención suele dirigirse hacia la famosa Cueva de Altamira, situada a menos de 2 kilómetros de la villa. Sin embargo, queremos mostrarte que Santillana del Mar tiene mucho más que ofrecer. Su riqueza histórica y su encanto te cautivarán desde el primer paso.

PARKING EN SANTILLANA DEL MAR

Si estás realizando una ruta en coche por Cantabria, te recomendamos estacionar en el aparcamiento de la Plaza del Rey. Justo enfrente, encontrarás la parada del autobús que viene desde Santander. Aunque debo admitir que la combinación de horarios deja mucho que desear, si no dispones de transporte propio, quizás sea más práctico tomar el tren hasta Torrelavega, donde encontrarás una línea de autobús mucho más frecuente en la misma estación.

Aparcamiento empedrado con coches al fondo en Santillana del Mar
Parking en Santillana del Mar

QUÉ VER EN SANTILLANA DEL MAR

1. Museo Diocesano Regina Coeli

A pocos metros del aparcamiento, aún en las afueras de la villa, se encuentra el Convento de Regina Coeli (‘La Reina del Cielo’), el primer museo diocesano de España.

Alberga más de 800 obras, entre imágenes y objetos eclesiásticos, procedentes mayoritariamente de parroquias de Cantabria. Estas obras fueron retiradas y depositadas allí tras el Concilio Vaticano II, cuyas normas recomendaban la austeridad religiosa, para preservarlas de su deterioro.

Edificio de piedra con manchas oscuras en Santillana del Mar
Museo Diocesano Regina Coeli / Glutendtrotters

Además de las obras procedentes de los templos de la Diócesis de Santander, también se pueden observar numerosas piezas de influencia colonial procedentes de Filipinas, México y Perú, realizadas en plata, marfil o seda.

El edificio, construido en el siglo XVII, fue el primer convento de Dominicos en Cantabria y sirvió de refugio para las monjas de la orden de las Clarisas, procedentes de los conventos de Santa Clara en Medina del Pomar y Santa Cruz en Santander.

2. El casco histórico

Los balcones de madera y los escudos familiares adornan cada una de las casonas montañesas que embellecen las calles adoquinadas de uno de los pueblos más bonitos de España. Todo Santillana es, en sí mismo, un casco histórico, donde cada rincón de piedra nos transporta al medievo.

La disposición de las dos calles principales, a lo largo de las cuales se encuentran los edificios más importantes, nos recuerda la forma de una herradura.

Edificio de piedra de sillería de color blanco con tiendas en la planta baja y gente paseando en Santillana del Mar
Casco histórico de Santillana del Mar

Justo antes del cruce de estas calles, se halla uno de los edificios más elegantes, el Palacio de Peredo-Barreda, que perteneció a los descendientes de la marquesa de Benemejís. Actualmente, alberga un espacio cultural de Caja Cantabria. Podrás visitar sus exposiciones temporales y un precioso jardín interior, donde veraneaba Alfonso XIII.

Antes de adentrarnos en la antigua calle del Rey, hoy dividida en las calles Carrera, Cantón y Río, merece una mención especial la Casa de los Villa. Esta destaca por su peculiar fachada con dos grandes ósculos, uno a cada lado de la puerta principal, y sus balcones a modo de púlpitos herrados. Una antigua torre defensiva ampliada posteriormente, cuyo interior hoy en día se puede visitar, ya que pertenece al Ayuntamiento de Santillana del Mar.

Edificio de piedra de sillería con un coche blanco en la puerta
Casa de los Villa
Edificio de piedra de sillería con dos cipreses en la entrada y personas paseando por delante
Casa Leonor de la Vega

En la calle Carrera, pasa casi inadvertida la Torre de los Velarde, una casa-torre del siglo XV, que destaca por los dos arcos góticos de sus puertas.

En la calle Cantón se encuentra el Hotel Casa del Marqués*****, ubicado en la Casa Leonor de la Vega, del siglo XV. Se dice que allí vivió el primer Marqués de Santillana y, posiblemente, su madre, aunque las fechas de construcción de esta casa palaciega, que destaca por sus tres escudos góticos, no concuerdan con esa historia.

En la calle Río nos espera el escudo más llamativo de la villa, el de la Casa de los Villa o de los Hombrones. De grandes dimensiones, con las armas de los Villa y la leyenda “UN BUEN MORIR ES ONRA DE LA VIDA«, atrae la mirada de cualquier viandante.

La abundancia de estos escudos no resulta sorprendente si consideramos la historia de esta antigua capital de la merindad de Asturias de Santillana, donde la mayoría de la población ostentaba títulos nobiliarios. Aquí se refugiaron algunos de los linajes más influyentes de la época, buscando seguridad en estas tierras no conquistadas por los musulmanes, en su mayoría conformadas por hidalgos, quienes exhibían con orgullo y ostentación sus títulos en las fachadas de sus palacios. 

La fama de esta villa se forja a través de sus distintivos escudos, así que observa detenidamente. La presencia de un yelmo en el emblema denota la nobleza de aquellos que lo portan, mientras que las sirenas o tritones revelan su conexión con las Américas, siendo indianos.

3. La Plaza Abad Francisco Navarro

Llegamos a la plaza, el corazón de Santillana del Mar, donde se alza la imponente Colegiata de Santa Juliana, posiblemente el punto más instagrameable de toda la villa.

A los pies del templo, destacan tres nobles palacios ubicados entre la calle Río y la plaza. A un lado, se encuentran las casas de Quevedo y de los Cossío, actualmente conectadas. Este lugar, conocido por el puesto de dulces típicos Casa Quevedo, con sus característicos tritones en el escudo de los Cossío, es un punto de encuentro tanto para lugareños como para turistas. Ni Imanol Arias ni Juan Echanove pudieron resistirse a su deliciosa quesada y leche fresca en el programa de televisión “Un país para comérselo”.

Edificio de piedra de sillería con gente tomando un sobao y leche en Santillana del Mar
Obrador Casa Quevedo

El túnel con arcos de piedra que atraviesa la Casa Quevedo servía originalmente como desagüe para el manantial ubicado junto al lavadero y abrevadero del siglo XVI en la plaza, y también para el riachuelo que daba nombre a la calle Río.

En el otro lado de la plaza, la antigua casa de la Archiduquesa Margarita de Austria se ha convertido hoy en el Museo del Barquillero, una visita imprescindible en Santillana del Mar. El museo, que atrae tanto a niños como a adultos, permitía retroceder en el tiempo a través de su colección de juguetes antiguos tradicionales ubicada en la primera planta, actualmente ya no está disponible ya que la propiedad del museo ha decidido quitar la colección. Además, ofrece una gran variedad de dulces, incluyendo opciones sin gluten.

Estantería con un montón de productos comestibles en Santillana del Mar
Tienda del Museo del Barquillero
Chimena con diversos objetos comestibles y una niña y una mujer en el primer plano
Tienda del Museo del Barquillero

En el mismo enclave, se encuentra el destacado Museo de Jesús Otero. Desde su apertura en 1994, este espacio cultural exhibe esculturas al aire libre del artista local, además de acoger exposiciones temporales de talentosos artistas contemporáneos. Sumérgete en la expresión artística de Jesús Otero y disfruta de las fascinantes muestras que este museo ofrece a los visitantes.

Jardín muy verde con un árbol sin hojas en el primer plano y un edificio bajo de piedra en Santillana del Mar
Museo de Jesús Otero

4. Colegiata de Santa Juliana

La Colegiata de Santa Juliana, que da nombre a Santillana, ha sido y sigue siendo el epicentro de este encantador pueblo. Este monumento románico, declarado Monumento Nacional en 1889, es un referente en el norte de España.

Edificio eclesiástico de piedra de sillería (Colegiata de Santillana del Mar).
Colegiata de Santa Juliana en Santillana del Mar

Desde el siglo IX, el Monasterio de Santa Juliana ha marcado la historia de la villa. Aquella ermita, construida por unos monjes para exponer las reliquias de la joven Juliana de Nicomedia, martirizada en Turquía en el siglo III, fue evolucionando hacia la prestigiosa colegiata en el siglo XII.

Parece que Santillana del Mar sí tiene algo de santa, ¿no crees?

La visita a la Colegiata de Santa Juliana revela fascinantes detalles, desde el paso canadiense en la entrada hasta el ajedrezado del Camino de Santiago, ya que nos encontramos en la ruta del norte.

Columnas de piedra de sillería talladas con un jardín al fondo pertenecientes al claustro de la Colegiata de Santillana
Claustro de la Colegiata de Santillana del Mar

El interior de la iglesia alberga tesoros como el retablo mayor, con influencias flamencas, restos de la fachada perdida, una pila bautismal del siglo XII y el sepulcro de Santa Juliana. Admira los 42 capiteles del claustro románico, el más destacado de la cordillera cantábrica, que narran la vida cotidiana, historias bíblicas y la lucha entre el bien y el mal, con una variedad de seres reales y mitológicos.

Es el corazón de la villa y, por lo tanto, una parada imprescindible en tu visita.

5. Palacio de los Velarde

Después de explorar la colegiata, te invito a dar un paseo alrededor y dirigirte hacia la Plaza de las Arenas. Aquí, te sorprenderá la presencia imponente del Palacio de los Velarde, un majestuoso palacio renacentista también conocido como el Palacio de las Arenas, nombrado así por ubicarse en la plaza del mismo nombre.

Palacio señorial de piedra de silleria con un coche a la entrada y suelo empedrado en Santillana del Mar
Palacio de los Velarde

Este magnífico edificio, erigido por Alonso Velarde en mitad del siglo XVI, destaca por los escudos, balcones y pináculos que adornan su fachada. Ahora, transformado en un museo dedicado al linaje de los Velarde y otros ilustres personajes que lo habitaron, abre sus puertas a los visitantes desde marzo de 2023.

Adéntrate en la rica historia de los Velarde y otros nobles que dejaron su huella en este palacio. 

6. Plaza Mayor de Ramón Pelayo

También conocida como Plaza del Mercado, esta fue la segunda que se formó en Santillana del Mar debido al incremento demográfico y la necesidad de un merino tras el nombramiento de la Merindad de Asturias de Santillana. En ella, se concentra una impresionante variedad arquitectónica que abarca desde construcciones medievales hasta ejemplos renacentistas, barrocos y de épocas posteriores.

conjunto de edificios de piedra de sillería. Uno de ellos de color de ladridllo y suelo empedrado en Santillana del Mar
Casa del Águila y la Parra en Santillana del Mar

La Casa de la Parra, un edificio de principios del siglo XVI, recibe su nombre de una parra que colgaba en su fachada. Exhibe una clara influencia gótica, evidente en los arcos apuntados de sus ventanas, y también rasgos renacentistas, patentes en los pináculos que la coronan. En el siglo XVII, se adosó a la Casa del Águila, reconocible por el escudo de Estrada y Tagle en su fachada.

Actualmente, ambas casas forman una sala de exposiciones del Gobierno de Cantabria, donde se puede conocer la fiesta de la Vijanera, una celebración pagana declarada de Interés Turístico Nacional. Si deseas experimentar el primer carnaval del año en España, debes visitar Cantabria el primer domingo de enero, en la localidad de Silió.

Torreón de piedra de sillería con un bar al pié del mismo en Santillana del Mar
Torre del Merino

Frente a ellas se encuentra la escultura “Santillana al hombre de Altamira”, otra muestra del arte de Jesús de Otero.

En la Plaza Mayor también se encuentran las dos torres medievales más importantes de Santillana del Mar: la Torre del Merino, la más antigua, que fue sede del representante del Rey desde 1209, cuando la villa era la capital de las Asturias de Santillana; y la Torre de Don Borja, del siglo XV, sede de la Fundación Santillana, un lugar de intensa actividad cultural durante todo el año.

Edificio de piedra de sillería de dos alturas con dos tiestos grandes a la entrada en Santillana del Mar
Parador Nacional de Gil Blas

La Casa del Cura, con su balconada llena de vistosas flores, también atrae la atención de los visitantes.

Al otro lado de la plaza, se encuentra una casa del siglo XVII, de estilo sobrio e imponente, que perteneció a los Barreda-Bracho y fue convertida en el Parador Nacional en 1944, el Parador Nacional Gil Blas, nombrado así en honor al mozo de cuadras de la localidad, protagonista de la novela francesa «La historia de Gil Blas de Santillana». Además en la cafetería del parador tienen productos sin gluten.

Edificio de piedra de sillería con banderas en Santillana del Mar
Ayuntamiento de Santillana del Mar

Y, finalmente, el Ayuntamiento, un edificio barroco donde ondean las banderas de Le Dorat (Francia) y Borgolavezzaro (Italia), así como las institucionales de Santillana del Mar, Cantabria, España y la Unión Europea. Este honor se debe a que estas ciudades han sido hermanadas con la villa, en el caso de la francesa por poseer una colegiata similar y en el italiano por conservar reliquias de Santa Juliana.

7. Museo de la Tortura

Ya te habíamos adelantado que en Santillana hay mucho que ver y, como muestra de ello, está el Museo de la Tortura. Este museo contiene más de medio centenar de instrumentos utilizados para el castigo y la pena capital en Europa, desde la Edad Media hasta la época Industrial.

Edificio de piedra de sillería con una jaula negra colgada en la entrada con un esqueleto dentro
Museo de la Tortura

Sin embargo, no se recomienda para niños debido a su tétrica temática, ni para personas con movilidad reducida, ya que cuenta con un gran tramo de escaleras insalvables después de la primera sala.

8. Convento de San Idelfonso

Y volvemos al comienzo de nuestra andadura, cerca del Museo Diocesano, donde se encuentra el Convento de San Idelfonso. En este convento residían las monjas Dominicas, quienes daban cobijo a las doncellas de las familias de grandes linajes de la villa y de la región.

Las Clarisas, que inicialmente estaban instaladas en el Museo Diocesano, se trasladaron al edificio en 2007, buscando mayor tranquilidad y silencio tras el abandono de la localidad por parte de las Dominicas.

Arco de piedra de sillería en el primer plano y un conjunto de edificios de piedra al fondo
Convento de San Idelfonso

Una de las joyas que alberga es un cristo de marfil filipino de grandes dimensiones, datado de principios del siglo XVIII, que preside el Altar Mayor. No obstante, el convento es más conocido por el primor con el que las monjas elaboran artesanalmente dulces, los cuales venden dentro del recinto.

Son una delicia tanto para la vista como para el paladar que no debes perderte.

Para despedirte de Santillana, te sugiero visitar la Casa de los Tagle, con un espectacular escudo que será el broche perfecto para tu visita. Está ubicada en el Campo Revolgo, muy próxima al aparcamiento o a la parada de autobús.

¿Pensabas que había terminado aquí? ¡Ni de broma! Santillana tiene mucho más que ver y contar, y lo mismo ocurre con sus alrededores.

9. Cueva de Altamira

La Cueva de Altamira es famosa mundialmente por contener algunas de las pinturas prehistóricas más importantes del mundo. ¿Te irías sin ver la “Capilla Sixtina del Arte Rupestre”?

Ubicada a menos de 2 kilómetros de Santillana del Mar, esta cueva representa la cúspide del arte paleolítico superior y ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Descubierta en 1875 por Marcelino Sanz de Santuola, abuelo de Emilio Botín, la Cueva de Altamira alberga pinturas de bisontes de hace 14.500 años, con pigmentos rojos y negros. Estas obras demuestran el genio artístico de nuestros antepasados, que utilizaron los salientes de las rocas para crear volúmenes en las figuras, formando una sala de polícromos única en el mundo, conocida como la “Capilla Sixtina del Arte Rupestre”. Sin embargo, las primeras pinturas de la cueva datan de hace 36.000 años.

Bisón de la Cueva de Altamira. Una de las cuevas más emblemáticas de Cantabria y del mundo.
Cueva de Altamira

Aunque la cueva original está cerrada al público para evitar el deterioro de las pinturas, puedes visitar una réplica creada en 2001, la Neocueva, que reproduce con asombrosa fidelidad sus espacios, ofreciendo una experiencia fascinante a los visitantes. Además, dedica tiempo al Museo de Altamira, que alberga más de 400 objetos arqueológicos, incluyendo agujas de coser prehistóricas.

La Neocueva y el Museo de Altamira brindan una experiencia completa para comprender la vida prehistórica. 

Cantabria ha sido el escenario de diversas producciones internacionales, desde «Los Otros» hasta «Primos», destacando la belleza de la región en la gran pantalla. La Neocueva, por ejemplo, fue utilizada en la película “Altamira”, protagonizada por Antonio Banderas.

Cueva El Soplao: aventura minera

Cueva del Moro Chufín

10. Qué se puede ver cerca de Santillana del Mar

Como puedes ver, Santillana del Mar es un pozo sin fondo, repleto de cultura, historia y experiencias únicas. Te aconsejamos que te tomes tu tiempo para disfrutar a fondo de esta increíble villa y, por qué no, de sus alrededores.

La mejor manera de conocer todos los lugares que te proponemos es haciendo una ruta en coche por Cantabria, ya que esto te dará más libertad de movimiento y te permitirá llegar a lugares que no son accesibles a menudo a través de las excursiones organizadas por agencias.

UBIARCO

Al principio de este post prometimos desmontar algunas de las mentiras que se dicen sobre Santillana del Mar, y aquí va la segunda: sí tiene mar, en la Playa de Santa Justa. Situada a 9 kilómetros de la villa, se esconde uno de los secretos mejor guardados de la localidad, junto al pueblo de Ubiarco. Es un pequeño arenal situado debajo de un acantilado, un verdadero regalo en la Ensenada de Onzapera. Además de su belleza natural, también te impresionará una ermita muy especial enclavada en las rocas.

Playa con un paseo con barandilla en el primer plano en Santillana del Mar
Playa de Santa Justa en Ubiarco

COMILLAS

A medio camino entre Santillana del Mar y San Vicente de la Barquera se encuentra el Capricho de Gaudí, en Comillas. Este singular edificio es una de las joyas arquitectónicas que podrás disfrutar en otro de los pueblos más bonitos de Cantabria. Te recomendamos que leas nuestro artículo sobre los 10 imprescindibles en Comillas.

CÓBRECES

Si buscas un lugar más tranquilo, fuera del bullicio turístico, te sugiero visitar el acantilado El Bolao en Cóbreces. Esta localidad es conocida por la Abadía Cisterciense de Santa María de Viaceli, donde se elaboran mantequillas y quesos, además de los deliciosos limones que crecen en esta zona. La impresionante vista de la costa te dejará sin palabras.

SUANCES

Otro lugar cercano que merece una visita es El Sable, en Tagle, muy cerca de Suances. Totalmente salvaje y protegida por los acantilados que la rodean, esta playa es muy popular entre cántabros y turistas.

LIENCRES

Nuestra preciosa provincia esconde muchos secretos, y necesitarás más de una visita a nuestras verdes tierras para descubrirlos todos. En el camino de Santillana del Mar hacia Santander, también puedes explorar el Parque Natural de las Dunas de Liencres, que incluye dos playas, varias calas y un bosque de pinos. Un conjunto natural espectacular.

SANTANDER

Y, como colofón final, Santander. En la capital cántabra hay innumerables cosas que ver y hacer. Nuestra ciudad representa la combinación perfecta entre el placer del turismo de sol y playa y el patrimonio histórico y cultural. Es una de las ciudades más bonitas del norte de España.

Playa con personas
Playa del Sardinero en Santander

11. Dónde comer SIN GLUTEN en Santillana del Mar

¿Se puede pedir más? ¡Pues claro! No nos vamos a marchar sin dejarte la relación de los mejores sitios para disfrutar de la gastronomía de la costa occidental de Cantabria, especialmente para aquellos que, como nosotros, necesitáis opciones o menús sin gluten.

Estamos muy orgullosos de toda la oferta que existe en nuestra tierra y de los descubrimientos que hemos hecho personalmente. No podemos hacer otra cosa que compartirlo con vosotros para que disfrutéis de una experiencia inolvidable.

Santillana del Mar cuenta con 3 establecimientos pertenecientes a ACECAN:

El Pasaje de los Nobles

(C/. La Carrera, 6, Santillana del Mar)

Un paraíso para los celíacos en Santillana del Mar. Disfruta con calma de este precioso restaurante, con música ambiental y un trato excelente.

La Villa

(Plaza Gándara, 1, Santillana del Mar)

Un espectáculo de sabores sin gluten en el centro de Santillana del Mar. El tamaño del local no hace justicia a la grandeza de su carta, 100% apta para celíacos. Aquí podrás degustar todas las comidas típicas de Cantabria.

Las Quintas  

(C/. Juan Infante, 20, Santillana del Mar)

La mejor confitería con obrador sin gluten de Cantabria, ubicada en una de las calles principales de la villa. Aquí podrás saborear los dulces típicos cántabros, como los sobaos pasiegos, pastas, pasteles, tartas e incluso Roscón de Reyes.

Edificio de piedra de sillería con una entrada de madera a una repostería sin gluten en Santillana del Mar
Repostería Las Quintas

En Comillas, hemos descubierto personalmente un restaurante que, aunque no pertenece a la Asociación de Celíacos de Cantabria, ofrece opciones sin gluten:

El Carel

(C/. Las Infantas, 2, Comillas)

Un local emblemático en el centro histórico con un trato inmejorable. La comida es deliciosa y la carta está detallada con todos los alérgenos y las opciones sin gluten disponibles. Los precios son muy acordes con las raciones, que son un poco grandes para nosotros.

Ensalada de ventresca de bonito con pimientos rojos asados
Restaurante El Carel en Comillas

¡Y así concluye nuestra inmersión en la maravillosa Santillana del Mar! Este rincón lleno de historia, cultura y belleza nos ha llevado a través de sus callejuelas empedradas y sus casonas solariegas.

Cualquier momento es bueno para conocerla. Es un placer recorrerla durante el verano, con todos los negocios a pleno rendimiento, aunque también es la época de mayor aglomeración. Si no te molesta el frío, te sugerimos que vengas a conocerla en Navidad. La Cabalgata de Reyes de Santillana del Mar, con 50 años de historia, fue nombrada en 2009 Fiesta de Interés Turístico Nacional. Es una representación con ocho escenas que duran aproximadamente 2 horas. Además, se convoca un concurso de Belenes en el que participan los vecinos de todo el municipio. Es una época del año que se vive con especial ilusión por todos los lugareños.

¿Te atreves a explorar más allá de las murallas de Santillana? Para aquel que desee extender su viaje, Cantabria despliega ante ti un abanico de tesoros naturales y arquitectónicos.

Prepárate para sumergirte en un viaje que despierta todos los sentidos y cuéntanos tu experiencia. ¡Hasta la próxima parada!

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Sobre el autor

¡Hola, soy Rita! Tengo más de 20 años de experiencia en el sector turístico, especializada en el ámbito hotelero. Cofundadora de Glutendtrotters junto con Manuel. Amante de los viajes y adicta a la búsqueda constante. Mamá orgullosa de tres maravillosas hijas. Me encanta escribir, la moda, el teatro y tomarme una copa de vino por las noches.


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